En un contexto marcado por una compleja lista de desafíos, México y Estados Unidos han sumado un nuevo tema a su agenda bilateral: el agua. Este añejo conflicto, relacionado con el incumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, amenaza con añadir más presión a una relación que, de cara al año 2026, se verá intensificada por el Mundial de fútbol, que ambos países albergarán junto a Canadá, y las negociaciones para la revisión del tratado de libre comercio entre las naciones de América del Norte.
Agua: El Nuevo Enfoque en la Diplomacia Bilateral
El pasado viernes, el Gobierno de Claudia Sheinbaum anunció que comenzaría a pagar la deuda estipulada por el mencionado tratado, que asciende a 986 millones de metros cúbicos. Este compromiso se percibe como un gesto de buena voluntad por parte de México, tras las recientes amenazas del expresidente Donald Trump de imponer aranceles del 5% si el país no cumplía con las entregas de agua correspondiente.
La administración estadounidense, liderada por Biden, celebró este gesto. La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que “el presidente Trump pone primero a los agricultores estadounidenses y está finamente exigiendo a nuestros socios internacionales cumplir con sus obligaciones”. Representantes políticos del estado de Texas, donde los cultivos han estado gravemente afectados por la falta de agua, también hicieron un llamado a una respuesta contundente por parte de Washington.
El Tratado de Aguas de 1944 y su Cumplimiento
Este tratado establece que México debe suministrar a Estados Unidos, en un término de cinco años, una tercera parte de los excedentes de seis ríos que alimentan al Río Bravo. La cantidad mínima a entregar es de 2,158 millones de metros cúbicos, lo que equivale a alrededor de 431 millones de metros cúbicos anuales. A cambio, México recibe descargas del Río Colorado por un volumen anual de 1,850 millones de metros cúbicos.
Roberto Velasco, encargado de Relaciones Exteriores para América del Norte, aclaró que, a pesar de que México entrega más agua de la que recibe, la situación actual está marcada por sequías extraordinarias que han afectado el cumplimiento de las obligaciones. Las intensas lluvias del presente año han permitido que se pueda compensar parte de la deuda, que data desde el ciclo 2020-2021.
Retos en la Gestión del Agua y la Política Interna
La presidenta Sheinbaum ha sostenido que no se contemplan negociaciones para un nuevo acuerdo sobre el tratado, que cumplirá 82 años en el próximo mes de febrero. "No vamos a poner en riesgo el consumo humano al agua y vamos a buscar garantizar que los agricultores tengan acceso al agua de manera justa", afirmó Sheinbaum, reconociendo las dificultades que enfrentan las presas encargadas de abastecer al norte del país, que están operando en niveles críticos.
Durante este año, ambas naciones han llevado a cabo negociaciones en cuatro reuniones binacionales, con el objetivo de finalizar un plan antes del 31 de enero de 2026. Sin embargo, Donald Trump ha advertido que, de continuar el incumplimiento de los compromisos, Estados Unidos se reserva el derecho a imponer aranceles comerciales sobre productos mexicanos.
La Importancia del Agua en el Año Electoral
La cuestión del agua tiene implicaciones que trascienden lo ambiental; en el contexto electoral estadounidense, es vital para mantener el apoyo de Rubio en Texas, un estado clave en la política estadounidense. En México, el cumplimiento de las disposiciones del tratado complica aún más la gestión del agua, en un país donde las sequías son cada vez más frecuentes y la infraestructura hídrica requiere inversiones significativas.
Además, la reciente aprobación de la Ley de Aguas en México añade un nuevo nivel de complejidad en la administración del recurso hídrico, mientras el Consejo Consultivo del Agua ya advierte sobre escenarios futuros más complejos relacionados con la disponibilidad del agua.
Por ahora, el cumplimiento de las obligaciones hídricas y la respuesta ante la presión internacional son puntos críticos en la agenda de Sheinbaum, en un periodo donde las decisiones políticas podrían tener un impacto duradero tanto en el ámbito nacional como internacional.