El Sarampión en México: Realidades y Mitos que Debemos Conocer

El avance del sarampión en México ha desatado alarmas en la población y ha llevado a las autoridades a intensificar las campañas de vacunación. Con la presencia de casos reportados en todos los estados del país y especialmente en Jalisco, se ha generado un creciente interés en comprender más sobre este virus, así como en adoptar medidas adecuadas para prevenir su propagación.

Cómo se transmite el sarampión

El sarampión es un virus altamente contagioso que se transmite a través del aire. Cuando una persona infectada habla, tose o estornuda, libera pequeñas gotas que contienen el virus, las cuales pueden ser inhaladas por otros individuos. Según el vocero del programa de riesgos epidemiológicos de la UNAM, Mauricio Rodríguez Álvarez, el número reproductivo básico (R0) del sarampión se estima entre 16 y 18, lo que significa que una persona infectada puede contagiar a entre 16 y 18 personas no inmunizadas.

Comparación con otras enfermedades

Para entender la virulencia del sarampión, Rodríguez destaca que durante momentos de alta transmisión de COVID-19, como la ola provocada por la variante delta, R0 se calculó en aproximadamente 4. En comparación, la influenza estacional presenta un R0 entre 1.5 y 2.5, lo que coloca al sarampión como el virus más contagioso conocido.

Medidas de prevención

La prevención del sarampión no se limita solo a la vacunación. Rodríguez recalca la importancia de adoptar una combinación de medidas que incluyan el uso de mascarillas y medidas de higiene. Jalisco, que ha sido gravemente afectado, ha implementado el uso obligatorio de mascarillas en escuelas y en espacios públicos. En caso de brotes, se deben reforzar las medidas de aislamiento, higiene y ventilación.

Protección en mayores de 50 años

Un hallazgo interesante es que las personas mayores de 50 años en México se encuentran generalmente mejor protegidas contra el sarampión. Esto se debe a que muchos de ellos contrajeron el virus durante su infancia, en una época de alta circulación del mismo. Esto les ha proporcionado una inmunidad duradera.

Rodríguez explica que, aunque la vacunación ha contribuido significativamente a reducir la incidencia de esta enfermedad, quienes vivieron en décadas pasadas (los años 50, 60, 70 y 80) se beneficiaron de haber estado expuestos naturalmente al virus, lo que proporciona una defensa biológica más robusta que la inmunidad conferida por la vacunación.

Inmunidad adquirida

Estudios recientes sugieren que la inmunidad natural adquirida ofrece una protección superior en algunos casos, aunque las vacunas siguen siendo cruciales para quienes no han estado expuestos al virus. Esto hace pertinente el debate sobre quiénes deben vacunarse en la actualidad.

¿Quiénes deben vacunarse?

A pesar de la inmunidad de los mayores de 50 años, es importante resaltar que los adultos jóvenes y los niños, especialmente aquellos que no completaron el esquema de vacunación de dos dosis de la vacuna triple viral (que protege contra el sarampión, rubéola y parotiditis), deben recibir la vacuna. Rodríguez señala que los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición revelan que la población entre 18 y 49 años dispone de una protección insuficiente.

El llamado está claro: vacunarse es un mecanismo fundamental para prevenir la propagación del sarampión y garantizar la seguridad de las comunidades. Las vacunas han demostrado ser seguras y eficaces durante más de cinco décadas.

Reflexiones finales

La nueva realidad que enfrenta México con respecto al sarampión exige un enfoque multifacético que combine la vacunación con medidas de prevención. La evidencia sugiere que, a pesar de la inmunidad natural en algunos grupos, la protección a través de la vacunación debe ser un esfuerzo colectivo para salvaguardar a toda la población.

La salud pública es una responsabilidad compartida, y es fundamental que cada individuo y comunidad se involucre en pro de un futuro libre de sarampión.